VOLUMEN CERO (2005) es una obra visceral, hecha desde las entrañas del creador y no desde la visión estética, aunque exista una comunión entre ambos aspectos. Una acción cargada de sinceridad, donde Alfonso Escudero vuelve a mostrarnos una constante en su trayectoria artística: Comunicación.

Esta obra surge en un momento íntimo del artista, de búsqueda y reflexión consigo mismo. La pieza parte de una performance, ésta es documentada y congelada para más tarde, trabajar sobre las instantáneas obtenidas. Escudero utiliza la performance como una herramienta más del proceso y como punto de partida que conduce al resultado final de la obra plástica. La imagen, el vídeo, la pintura plástica, el arte corporal y sonoro componen Volumen Cero, una pieza rotunda, que unifica todas las tendencias del arte actual.

 

 

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